¡Me Hundo!

La comunidad científica ha
formado una orden de animales marinos llamados selacimorfos, palabra griega
compuesta que quiere decir cartilaginoso o formado de cartílago. Este grupo es
más conocido con el nombre de “Tiburón” y se adhieren todos aquellos animales
acuáticos cuya anatomía está formada en su mayor parte de esos mismos tejidos
coyunturales elásticos.
Esta especie marina tiene fama de
ser agresiva, incontrolable y depredadora, todo eso gracias a películas y
documentales que muestran sus enormes fauces con incontables dientes filosos.
Algunos son tan agresivos que incluso devoran a los más débiles de su misma
especie, además que su sentido del olfato es tan agudo que puede oler una gota
de sangre a kilómetros de distancia reflexiones espirituales
Pero no todos los tiburones son
nocivos y agresivos; el tiburón ballena puede medir hasta 18 metros de largo y
se alimenta únicamente de plancton, además que es considerado dócil.
Una característica interesante y
hasta cierto punto difícil de creer, es que los tiburones deben nada todo el
tiempo o de lo contrario pueden hundirse en las profundidades marinas. Suena
bastante raro pero es verdad; los tiburones son animales cuya constitución
física es inferior a la densidad del agua, una cualidad que no les permite
mantenerse a flote si se quedan en estado de reposo.
Aunque se trata de una
peculiaridad encontrada únicamente en los tiburones, puede servirnos de ejemplo
dentro del ambiente espiritual.reflexiones espirituales
Una búsqueda constante de Dios es
lo único que nos puede mantener a flote por sobre las aguas profundas del
pecado. Si en algún momento alguno llegara a descuidarse y a quedarse estático,
corre el riesgo de hundirse.
Pablo amonesta todo creyente
cuando dice: “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará
a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la
palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta
con toda paciencia y doctrina.” 2 Timoteo 4:1-2 Versión Reina-Valera 1960
El apóstol nos pide que nos
mantengamos en constante movimiento en la búsqueda de Dios y en la predicación
de su palabra, de hecho usa la frase: “en tiempo y fuera de tiempo” para hacer
aún más énfasis. A lo largo de la biblia podemos encontrar más recomendaciones
similares; El Salmos 1:2 dice: “…Y en su ley medita de día y de noche.” 1
Tesalonicenses 5:17 dice que “oremos sin cesar”, 1 Crónicas 16:11 nos
recomienda que “busquemos de Dios continuamente”, etc.
Recuerda, el tiburón se puede hundir
en las profundidades del mar si se queda estático y alguno que quiere ser
seguidor de Cristo, puede hundirse en el pecado si descuida su condición
espiritual y deja de lado su constante búsqueda de Dios.








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