UN LUGAR DE REFUGIO

viernes, 2 de junio de 2017

¡Nunca Más!


¡Nunca Más!



Nunca Más confesaré “no puedo” porque “todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

Nunca Más confesaré pobreza, porque “mi Dios pues suplirá todo lo que me falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).

Nunca Más confesaré temor, porque “Dios no me ha dado el espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7).

Nunca Más confesaré duda y falta de fe, porque “Dios ha dado a todas sus criaturas la medida de la fe” (Romanos 12:3).





Nunca Más confesaré debilidad, porque “Jehová es la fortaleza de mi vida” (Salmos 27:1) y “el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará” (Daniel 11:32).

Nunca Más confesaré que satanás gobierna mi vida, porque “Mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4).

Nunca Más confesaré derrota, porque “Dios siempre me lleva en triunfo en Cristo Jesús” (2 Corintios 2:14).



Nunca Más confesaré falta de entendimiento, porque “Dios ha hecho también que Cristo sea nuestra sabiduría” (1 Corintios 1:30).

Nunca Más confesaré enfermedad, porque “por su llaga fui curado” (Isaías 53:5) y “Jesús mismo tomó mis enfermedades y llevó mis dolencias” (Mateo 8:17).

Nunca Más confesaré pesares y frustraciones, porque “estoy echando toda mi ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de mí” (1 Pedro 5:7) y “con Cristo estoy libre de preocupaciones”.

Nunca Más confesaré esclavitud, porque “el Señor, es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Corintios 3:17). ¡Mi cuerpo es el templo del Espíritu Santo!


Nunca Más confesaré condenación, porque “no existe la condenación para aquellos que están en Cristo” (Romanos 8:1). Yo estoy en Cristo; por lo tanto, estoy libre de condenación.


0 comentarios:

Publicar un comentario