99 Formas de Besar
Un
hombre fue a una barbería a cortarse el cabello, y entabló una conversación con
la persona que le atendió.
De
pronto, tocaron el tema de Dios, el barbero dijo: - Yo no creo que Dios exista,
como usted dice.
-
¿Por qué dice usted eso? Preguntó el cliente…
- Es
muy fácil, al salir a la calle se da cuenta de que Dios no existe. O… dígame,
acaso si Dios existiera ¿habría tantos enfermos? ¿habría niños abandonados? Si
Dios existiera, no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad. No
puedo pensar que exista un Dios que permita
todas estas cosas.
El
cliente se quedó pensando, y no quiso responder para evitar una discusión.
Al
terminar de cortarse el cabello, el cliente salió del negocio y vio a un hombre
con la barba y el cabello largo. Entró de nuevo en la barbería y le dijo al
barbero: - ¿Sabe una cosa? Los barberos no existen.
-
¿Cómo? Si aquí estoy yo.
-
¡No…! Dijo el cliente, no existen, si existieran no habría personas con el
cabello y la barba tan larga como la de ese hombre.
-
Los barberos si existen, es que esas personas no vienen hacia mí.
-
¡Exacto! Dijo el cliente. Ese es el punto. Dios sí existe, lo que pasa es que
las personas no van hacia él y no lo buscan, por eso hay tanto dolor y miseria.
Y el
barbero avergonzado bajó la cabeza y no pudo contestarle solamente se quedó
pensando.
“Busca
primero a Dios y las demás cosas te serán dadas por añadidura” y repite con el
corazón esta oración: “Señor, te amo y te necesito, estás en mi corazón,
bendíceme a mi familia, mi casa, mis finanzas y a mis amigos. Amén y Amén.









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