UN LUGAR DE REFUGIO

jueves, 8 de junio de 2017

La Belleza de un Saludo

La Belleza de un Saludo



Juan trabajaba en una planta distribuidora de carne. Un día terminando su horario de trabajo fue a uno de los refrigeradores para inspeccionar algo. En ese momento se cerró la puerta, se bajó el seguro y quedó atrapado dentro. Aunque golpeó la puerta fuertemente y comenzó a gritar nadie pudo escucharlo, la mayoría de los trabajadores habían partido ya a sus casas  y fuera del refrigerador era imposible escuchar lo que ocurría adentro. 

Cinco horas después y ya al borde de la muerte alguien abrió la puerta, era el guardia de seguridad que entró y lo rescató. Juan preguntó a su salvador ¿Cómo se le ocurrió abrir esa puerta? Si no era parte de su rutina de trabajo y el anciano vigilante le explicó: Sabe joven llevo trabajando en esta empresa 35 años, cientos de trabajadores entran en la planta cada día pero tú eres el único que me saluda en la mañana y el único que se despide de mí en las tardes. El resto de los trabajadores me tratan como si fuera invisible.


Hoy como todos los días, me dijiste tu simple ¡Hola Buenos Días! A la entrada, pero nunca escuché el ¡Hasta mañana! Sabes yo ya estoy anciano y espero por ese ¡Hola! Y ese ¡Hasta mañana! Todos los días. Para ti yo soy alguien y eso me levanta cada día; cuando no oí tú despedida supe que algo te había pasado, te busqué y te encontré.

Se humilde y ama a tu prójimo, todos somos importantes, ¡Todos! desde tu jefe hasta el que te vende el café por las mañanas. Valora y aprecia “la belleza de un saludo”.



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