La Creación fue completada contigo
Mujer
Tomó a Dios seis días un paraíso, un edén y el resplandor de la creación en este planeta y después de haber hecho al hombre miró y vio que aun así su obra estaba incompleta. ¿Cómo? Árboles, cielo, mar, las aves y las bestias ¿Incompleta? Más sin molestias el Creador cerraría sin mucha modestia, y como gran cierre, punto final, pondría un gran signo de exclamación, la plataforma el Edén, las luces, las estrellas y la audiencia, toda la Creación. Y durmió al hombre y tomó un hueso, no de su brazo, ni de su cuello ni su talón, sino de sus costillas el hueso más cercano a su corazón; mientras Adán dormía el mismo dedo de Dios creó su obra más codiciada, su obra más fuerte y aun así la más delicada, capaz de ser frágil como un recién nacido en sollozo y a la vez capaz de derretir al rey más poderoso. La hizo sensible emocional, hermosa como playa, pero fuerte como ola y si es necesario capaz de mantener una familia sola, la Creación fue completada no con el cielo, no con el mar, basta con ver, la Creación fue completada contigo “Mujer”.
Y si Dios te dio tanta importancia y tanto detalle al crearte aun veo tantas ahogadas en complejos sin capacidad de aceptarse y veo una niñita abriendo una revista y leyendo el titular “Mujer Verdaderamente Bella” y al ver una modelo esbelta dice en su mente “soy todo lo contrario a ella. Y ya que su entorno gira en medios que ese tipo de imagen le sobran piropos ella pregunta ¿Cómo ser como ella? ¿Con qué me visto? ¿Con qué me arropo? ¿Cómo ser así? ¿Cómo esa modelo? ¿Cómo esa actriz? “Yo quiero ser bonita porque quiero ser feliz”. Es bombardeada con anuncios de cirugías en la nariz, Botox y rellenos y anuncios que preguntan si estás conforme con el tamaño de tus senos, te venden ten el cuerpo y tendrás el hechizo porque como dice la novela mienten sin senos no hay paraíso. La niñita ve y ve que ese es el patrón a seguir el cual imitará, aunque ella misma se tenga que mentir.
Y es allí que las princesas bajaron sus coronas y actúan como esclavas, esclavas de la opinión del primero que su cuerpo alaba y le hacen caso al primero que las hace sentir seguras, que las hace sentir hermosas y un futuro le argura y aceptan un trago, un baile y un paseo y permiten convertirse en un trofeo, un número en un dedo ¿Cuál serás? ¿La cuarta, la quinta, la sexta? loco con tu cuerpo, pero todo lo demás de ti lo detesta. Pero lo aceptas, aunque te contamina sabiendo que estás matando tu autoestima, breve compañía buscando caballeros en un índice besando muchos sapos y ninguno se convierte en príncipe. Y vives acumulando desilusiones en un saco pues tu corona está por donde está, tu autoestima por tus zapatos.
Princesas con lodo en los vestidos, dibujando corazones rotos en la arena preguntándose si llegarán a ser amadas o si esperar vale la pena diciéndose; quiero un cuerpo perfecto, un rostro perfecto, más nada, y no es que quiera ser igual que todas es que quiero ser notada. Porque si no tengo de arriba o de atrás no haré que ningún hombre en mí se fije, pero si es así discúlpame tú me corriges; el problema no es lo de arriba o de atrás que él exige, el problema es el tipo de hombre que eliges, hombre que silba, silbará por la que tiene más que tú, es su hábito, si quieres que te silben pues cásate con un árbitro. Pero date tu lugar que vale más que un motel o en un carro el asiento de atrás, sino una proposición, un anillo y un altar.
Hombre que no entienda esto y le llame a esto tonterías, por más galán que sea ¿De qué te vale un galán sin hombría? Te dice: “Te amaré toda la vida sólo acuéstate conmigo” pero me pregunto, me intrigo ¿Cómo él dice; “que espera envejecer contigo”? cuando ni siquiera puede esperar llegar al altar contigo y que la señal más clara que sabrás que él será capaz de amarte no es la capacidad con la que pueda hablarte es la capacidad con la que pueda respetarte, lo demás es aparte, no tienes que destaparte, sino tu lugar darte.
El amor es una pintura, tú, la musa detrás del arte. Hermosa, no por las medidas, no por las uñas ni las pestañas. Dios te llama “Princesa” porqué tu misma te engañas. Porque mientras desearías ser como Beyonce una “súper star” cuando las rosas más bellas no darían por estar en tu lugar. Mírate, pero no por el lente de tus complejos sino por el lente de tu Creador, tú su reflejo. Y si eres su reflejo te da a entender que eres más que caderas y pelvis pues tu rostro es lo que Él mira cuando Él se saca un selfie. A ti no te hace más la ropa de un diseñador, te hace más que eres la obra maestra de El Diseñador.
Perfecta porque eres semejanza de un Perfecto Creador, que no te llamó “Excelente”, te llamó “Lo Mejor”. Y a través de los años comprendo a Dios y a su plan que te hizo no sólo para hacernos compañía, te hizo mejor que nosotros y para mejorar a Adán. Porque el busto cae, los glúteos caen y el rostro se marca con líneas de expresión y al final queda lo que nadie puede maquillar “El Corazón”. Lo más hermoso de ti no es todo lo que te pones cuando te maquillas y de todas tus prendas tu personalidad es lo más fuerte que brilla; y no digo que no te arregles, ni te maquilles, ni cuides tu vestir, el problema es cuando todo lo de afuera es lo único que habla bien de ti.
Tu corona no es de diamantes ni de esmeraldas, tu traje de gala no son vestidos ni faldas, ni tu manto está hecho de ninguna tela, recoge tu corona del piso delante de Dios no existen damiselas. Tu corona es la Gloria de Dios, tus vestidos su Espíritu Santo y si la nobleza es tu calzado la humildad debe ser tu manto; porque la presunción de Dios son ustedes las mujeres y en la vida puedes olvidar muchas cosas, pero nunca, nunca olvides lo que en Él eres “Hija de Dios” “Princesa del Reino” “Semilla de La Vida” y mientras entiendas esto tu corona nunca estará perdida. Y si Dios te llama su hija ningún otro alago interesa. Pues ponte tu corona, levanta tu cabeza y camina como lo que eres realeza, como toda una “PRINCESA”.








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