Somos Perfume Agradable
En
su perfecta creatividad Dios nos suplió del sentido del olfato para así
disfrutar de la maravillosa fragancia de la vida. Hay muchos aromas que son
agradables según el gusto de cada persona, el olor del ambiente cuando llueve,
el aroma de algunos productos como el champú, la loción del bebé; también está
el sabroso aroma de una comida deliciosa.
Por
eso, es de maravillarnos cuando el apóstol Pablo enseña que nuestros actos
generosos de amor son como un «olor fragante, sacrificio acepto, agradable a
Dios» (Filipenses 4:18). Cuando pensamos en ayudar a los necesitados, solemos
considerarlo una acción correcta; incluso, como algo que Cristo haría. Sin
embargo, Pablo afirma que nuestros actos intencionales de suplir la necesidad
de alguien inundan el trono de Dios con una fragancia que a Él le agrada.
Entonces
María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los
pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del
perfume. (Juan 12:3)
Podemos
deleitar al Señor con las fragancias de ser una bendición para los demás. ¡Esto
nos motiva a obrar cada dia de manera que nuestros actos sean como una
agradable fragancia que llega la presencia del Padre!
En
este mundo tan lleno de maldad, envuelto en la inmundicia del pecado que tu vida
refleje la gracia y el amor de Dios, Sé una bendición. ¡Es una obra fragante!
…Porque
esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador (Timoteo 2:3)







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