Una mujer pobremente vestida con un rostro que reflejaba tristeza, entró a una tienda, se acercó al dueño y de manera humilde preguntó si podía llevarse algunas cosas a crédito. Con voz suave le explicó que su esposo estaba muy enfermo y que no podía trabajar, tenían siete niños y necesitaban comida. El dueño no aceptó y le suscitó que abandonara la tienda, sabiendo la necesidad que estaba pasando su familia, la mujer rogó ¡Por favor señor! Se lo pagaré tan pronto como pueda.
El dueño le dijo que no podía darle crédito ya que no tenía una cuenta de crédito en su tienda. De pie cerca del mostrador se encontraba un cliente que escuchaba la conversación entre el dueño de la tienda y la mujer. El cliente se acercó y le dijo al dueño que él se haría cargo de lo que la mujer necesitara para su familia. Entonces el dueño enojado, amoscado, preguntó a la mujer ¿Tiene usted una lista de compras? La mujer dijo ¡sí señor! - ¡Está bien! Dijo el dueño; ponga su lista en la balanza de platos y lo que pese su lista le daré en comestibles.
La mujer titubeó por un momento y cabizbaja buscó en su cartera un pedazo de papel, escribió algo en él y lo puso triste aún en uno de los platos de la balanza. Los ojos del dueño y del cliente se llenaron de asombro cuando el plato de la balanza donde estaba el papel se hundió hasta el fondo y se quedó así. El dueño sin dejar de mirar la balanza dijo: ¡No lo puedo creer! El cliente sonrió y el dueño comenzó a poner comestibles en el otro plato de la balanza, la balanza no se movía por lo que continuó poniendo más y más comestibles hasta que se llenó. El dueño se quedó pasmado de asombro.
Finalmente tomó el pedazo de papel y lo miró todavía más asombrado. No era una lista de compras, era una oración que decía: Querido Señor tú conoces mis necesidades y yo voy a dejar esto en tus manos. El dueño de la tienda le entregó los comestibles que había pesado y quedó allí en silencio. La mujer agradeció y abandonó la tienda. El cliente le entregó un billete de 50 dólares al dueño y le dijo: Valió cada centavo de este billete, ahora sabemos ¡cuánto pesa una oración!
La próxima temporada cuando veas los gansos emigrar, dirigiéndose hacia un lugar más cálido para pasar el invierno, fíjate que vuelan en forma de “V”. Tal vez te interese saber ¿Por qué lo hacen así?
Al volar en formación de “V”… la bandada entera aumenta en un 71% el alcance del vuelo con relación al de un pájaro volando solo.
Lección 1:
Compartir la misma dirección y el sentido del grupo, permite llegar más rápido fácilmente al destino, porque ayudándonos, los logros son mejores. Cuando un ganso sale de la formación, siente la resistencia del aire y la dificultad de volar solo. Entonces rápidamente retorna a la formación, para aprovechar el poder de la elevación de los que vuelan juntos.
Lección 2:
Al permanecer en sintonía y unidos a aquellos que se dirigen en nuestra misma dirección, el esfuerzo será menor. Será más sencillo y placentero alcanzar las metas. Cuando el ganso líder se cansa, se traslada al final de la formación mientras otro asume la delantera.
Lección 3:
Es importante: - Compartir el liderazgo, - Respetarnos mutuamente, - Y compartir los problemas y los trabajos más difíciles, combinar dones, talentos y recursos. Los gansos volando en formación graznan para dar coraje y aliento a los que van al frente.
Lección 4:
Cuando hay coraje y aliento el progreso es mayor. Una palabra de aliento a tiempo motiva, ayuda, da fuerzas. Cuando un ganso se enferma, es herido o está cansado y debe salir de la formación, otros salen de la formación y lo acompañan para ayudarlo y protegerlo. Permanecen con él hasta que muera o sea capaz de volar nuevamente.
Lección 5:
Pese a las diferencias, es importante estar unidos en los momentos de dificultad, y en los de esfuerzo. Si nos mantenemos juntos apoyándonos y acompañándonos. Si entendemos el verdadero valor de la amistad. La vida será más simple y el vuelo de los años más placentero.
Tomó a Dios seis días un paraíso, un edén y el resplandor de la creación en este planeta y después de haber hecho al hombre miró y vio que aun así su obra estaba incompleta. ¿Cómo? Árboles, cielo, mar, las aves y las bestias ¿Incompleta? Más sin molestias el Creador cerraría sin mucha modestia, y como gran cierre, punto final, pondría un gran signo de exclamación, la plataforma el Edén, las luces, las estrellas y la audiencia, toda la Creación. Y durmió al hombre y tomó un hueso, no de su brazo, ni de su cuello ni su talón, sino de sus costillas el hueso más cercano a su corazón; mientras Adán dormía el mismo dedo de Dios creó su obra más codiciada, su obra más fuerte y aun así la más delicada, capaz de ser frágil como un recién nacido en sollozo y a la vez capaz de derretir al rey más poderoso. La hizo sensible emocional, hermosa como playa, pero fuerte como ola y si es necesario capaz de mantener una familia sola, la Creación fue completada no con el cielo, no con el mar, basta con ver, la Creación fue completada contigo “Mujer”.
Y si Dios te dio tanta importancia y tanto detalle al crearte aun veo tantas ahogadas en complejos sin capacidad de aceptarse y veo una niñita abriendo una revista y leyendo el titular “Mujer Verdaderamente Bella” y al ver una modelo esbelta dice en su mente “soy todo lo contrario a ella. Y ya que su entorno gira en medios que ese tipo de imagen le sobran piropos ella pregunta ¿Cómo ser como ella? ¿Con qué me visto? ¿Con qué me arropo? ¿Cómo ser así? ¿Cómo esa modelo? ¿Cómo esa actriz? “Yo quiero ser bonita porque quiero ser feliz”. Es bombardeada con anuncios de cirugías en la nariz, Botox y rellenos y anuncios que preguntan si estás conforme con el tamaño de tus senos, te venden ten el cuerpo y tendrás el hechizo porque como dice la novela mienten sin senos no hay paraíso. La niñita ve y ve que ese es el patrón a seguir el cual imitará, aunque ella misma se tenga que mentir.
Y es allí que las princesas bajaron sus coronas y actúan como esclavas, esclavas de la opinión del primero que su cuerpo alaba y le hacen caso al primero que las hace sentir seguras, que las hace sentir hermosas y un futuro le argura y aceptan un trago, un baile y un paseo y permiten convertirse en un trofeo, un número en un dedo ¿Cuál serás? ¿La cuarta, la quinta, la sexta? loco con tu cuerpo, pero todo lo demás de ti lo detesta. Pero lo aceptas, aunque te contamina sabiendo que estás matando tu autoestima, breve compañía buscando caballeros en un índice besando muchos sapos y ninguno se convierte en príncipe. Y vives acumulando desilusiones en un saco pues tu corona está por donde está, tu autoestima por tus zapatos.
Princesas con lodo en los vestidos, dibujando corazones rotos en la arena preguntándose si llegarán a ser amadas o si esperar vale la pena diciéndose; quiero un cuerpo perfecto, un rostro perfecto, más nada, y no es que quiera ser igual que todas es que quiero ser notada. Porque si no tengo de arriba o de atrás no haré que ningún hombre en mí se fije, pero si es así discúlpame tú me corriges; el problema no es lo de arriba o de atrás que él exige, el problema es el tipo de hombre que eliges, hombre que silba, silbará por la que tiene más que tú, es su hábito, si quieres que te silben pues cásate con un árbitro. Pero date tu lugar que vale más que un motel o en un carro el asiento de atrás, sino una proposición, un anillo y un altar.
Hombre que no entienda esto y le llame a esto tonterías, por más galán que sea ¿De qué te vale un galán sin hombría? Te dice: “Te amaré toda la vida sólo acuéstate conmigo” pero me pregunto, me intrigo ¿Cómo él dice; “que espera envejecer contigo”? cuando ni siquiera puede esperar llegar al altar contigo y que la señal más clara que sabrás que él será capaz de amarte no es la capacidad con la que pueda hablarte es la capacidad con la que pueda respetarte, lo demás es aparte, no tienes que destaparte, sino tu lugar darte.
El amor es una pintura, tú, la musa detrás del arte. Hermosa, no por las medidas, no por las uñas ni las pestañas. Dios te llama “Princesa” porqué tu misma te engañas. Porque mientras desearías ser como Beyonce una “súper star” cuando las rosas más bellas no darían por estar en tu lugar. Mírate, pero no por el lente de tus complejos sino por el lente de tu Creador, tú su reflejo. Y si eres su reflejo te da a entender que eres más que caderas y pelvis pues tu rostro es lo que Él mira cuando Él se saca un selfie. A ti no te hace más la ropa de un diseñador, te hace más que eres la obra maestra de El Diseñador.
Perfecta porque eres semejanza de un Perfecto Creador, que no te llamó “Excelente”, te llamó “Lo Mejor”. Y a través de los años comprendo a Dios y a su plan que te hizo no sólo para hacernos compañía, te hizo mejor que nosotros y para mejorar a Adán. Porque el busto cae, los glúteos caen y el rostro se marca con líneas de expresión y al final queda lo que nadie puede maquillar “El Corazón”. Lo más hermoso de ti no es todo lo que te pones cuando te maquillas y de todas tus prendas tu personalidad es lo más fuerte que brilla; y no digo que no te arregles, ni te maquilles, ni cuides tu vestir, el problema es cuando todo lo de afuera es lo único que habla bien de ti.
Tu corona no es de diamantes ni de esmeraldas, tu traje de gala no son vestidos ni faldas, ni tu manto está hecho de ninguna tela, recoge tu corona del piso delante de Dios no existen damiselas. Tu corona es la Gloria de Dios, tus vestidos su Espíritu Santo y si la nobleza es tu calzado la humildad debe ser tu manto; porque la presunción de Dios son ustedes las mujeres y en la vida puedes olvidar muchas cosas, pero nunca, nunca olvides lo que en Él eres “Hija de Dios” “Princesa del Reino” “Semilla de La Vida” y mientras entiendas esto tu corona nunca estará perdida. Y si Dios te llama su hija ningún otro alago interesa. Pues ponte tu corona, levanta tu cabeza y camina como lo que eres realeza, como toda una “PRINCESA”.
Un hombre murió, al darse cuenta vio que se acercaba Dios y que llevaba una maleta consigo.
Dios le dijo: Bien hijo es hora de irnos.
El hombre asombrado preguntó: ¿Ya? ¿Tan pronto?
Tenía muchos planes… Lo siento, pero es el momento de tu partida.
¿Qué traes en la maleta? Preguntó el hombre y Dios le respondió: ¡Tus pertenencias!!!...
¿Mis pertenencias? ¿Traes mis cosas, mi ropa, mi dinero?
Dios le respondió: esto nunca te perteneció, eran de la
tierra.
¿Traes mis recuerdos? -Esos nunca te pertenecieron, eran del tiempo.
¿Traes mis talentos? -Esos no te pertenecieron, eran de las circunstancias.
¿Traes a mis familiares y amigos? -Lo siento, ellos nunca te
pertenecieron, era del camino.
¿Traes a mi mujer y a mis hijos? -Ellos nunca te pertenecieron, eran de tu corazón.
¿Traes mi cuerpo? -Nunca te perteneció, era del polvo. ¿Entonces traes mi alma? - ¡No! - Esa es mía.
Entonces el hombre lleno de miedo le arrebató a Dios la maleta
y al abrirla se dio cuenta que estaba vacía…
Con una lagrima de desamparo brotando de sus ojos, el
hombre
dijo: ¿Nunca tuve nada? Así es, cada uno de los momentos que viviste, fueron
tuyos.
La vida es sólo un momento. ¡¡Un momento tuyo!! Por eso, mientras estés a tiempo disfrútala en su totalidad, que nada de lo que crees
que te pertenece te detenga…
¡¡Vive el ahora!! ¡¡Vive tu vida!! No te olvides de ser feliz,
es lo único que realmente vale la pena. Las cosas materiales y todo lo demás
por lo que luchaste, se quedan aquí. ¡¡No te llevas nada!! Valora a quienes te
valoran y no pierdas el tiempo con alguien que no tiene tiempo para ti.
Un grupo de vendedores fue a una convención de ventas. Todos habían prometido a sus esposas que llegarían a tiempo de cenar el viernes por la noche. Sin embargo, la convención terminó un poco tarde, y llegaron retrasados al aeropuerto. Entraron todos con sus boletos y portafolios, corriendo por los pasillos. De repente, y sin quererlo, uno de los vendedores tropezó con una mesa que tenía una canasta de manzanas. Las manzanas salieron volando por todas partes. Sin detenerse, ni voltear para atrás, los vendedores siguieron corriendo, y apenas alcanzaron a subirse al avión. Todos menos uno.
Este se detuvo, respiró hondo, y experimentó un sentimiento de compasión por la dueña del puesto de manzanas. Les dijo a sus amigos que siguieran sin él y le pidió a uno de ellos que al llegar llamara a su esposa y le explicara que iba a llegar en un vuelo mas tarde. Luego se regreso a la terminal y se encontró con todas las manzanas tiradas por el suelo. Su sorpresa fue enorme, al darse cuenta de que la dueña del puesto era una niña ciega. El hombre se arrodillo con ella, junto las manzanas, las metió en la canasta y le ayudo a montar el puesto nuevamente. Mientras lo hacia, se dio cuenta de que muchas se habían golpeado y estaba magulladas. Las tomo y las puso en otra canasta. Cuando termino, saco su cartera y le dijo a la niña: “Toma, por favor, estos cien pesos por el daño que hicimos. ¿Estas bien?, ella, llorando, asintió con la cabeza. El continuo, diciéndole, “Espero no haber arruinado tu día”. Conforme el vendedor comenzó a alejarse, la niña le grito: “Señor…” El se detuvo y volteo a mirar esos ojos ciegos. Ella continuo: “¿Es usted Jesús…?”
…Y a ti, ¿La gente te confunde con Jesús? Porque ese es nuestro destino, ¿No es así? Parecernos tanto a Jesús, que la gente no pueda distinguir la diferencia. Parecernos tanto a Jesús, conforme vivimos en un mundo que está ciego a su Amor, su Vida y su Gracia. Si decimos que conocemos a Jesús, deberíamos vivir y actuar como lo haría El. Conocerlo es mucho más que citar los Evangelios, e ir a la Iglesia. Es, en realidad, vivir su palabra cada día.
Tú eres la niña de sus ojos, aun cuando hayas sido golpeado por las caídas. El dejo todo y nos recogió a ti y a mi en el Calvario. El pago por nuestra fruta dañada. ¡Empecemos a vivir como si valiéramos el precio que el pago! ¡Empecemos hoy!
Una mujer regaba el jardín de su casa y envió a tres ancianos con sus años de experiencia frente a su jardín. Ella no los conocía y les dijo:
-No creo conocerlos, pero deben tener hambre. Por favor entren a mi casa para que coman algo.
-No podemos entrar a una casa los tres juntos, explicaron los ancianos.
- ¿Por qué? - Quiso saber ella.
Uno de los hombres apuntó hacia otro de sus amigos y explicó: su nombre es Riqueza. Luego indicó hacia el otro y dijo: su nombre es Éxito y yo me llamo Amor.
Ahora ve adentro y decide con tu marido a cuál de nosotros tres desean invitar a vuestra casa. La mujer entró a su casa y le contó a su marido lo que ellos le dijeron. El hombre se puso feliz: ¡Qué bueno! Entonces invitemos a Riqueza, que entre y llene nuestra casa. Su esposa no estuvo de acuerdo: Querido, ¿Por qué no invitamos a Éxito?
La hija del matrimonio estaba escuchando desde la otra esquina de la casa y vino corriendo. Y dijo ¿No sería mejor invitar a Amor? Nuestro hogar estaría entonces lleno de amor.
Hagamos caso del consejo de nuestra hija, dijo el esposo a su mujer. Ve afuera e invita a Amor a que sea nuestro huésped. La esposa salió y preguntó ¿Cuál de ustedes es Amor? Por favor que venga y sea nuestro invitado.
Amor comenzó a avanzar hacia la casa. Los otros dos ancianos también le siguieron. Sorprendida, la dama les preguntó a Riqueza y a Éxito: Yo invité sólo a Amor ¿Por qué ustedes también vienen? Los ancianos respondieron juntos: - Si hubieras invitado a Riqueza o a Éxito los otros dos habrían permanecido afuera, pero ya que invitaste a Amor, donde vaya él, nosotros vamos con él.
Donde quiera que hay Amor, hay también Riqueza y Éxito.