UN LUGAR DE REFUGIO

DIOS ES TU REFUGIO

Dios es nuestro Refugio y nuestra Fuerza, siempre esta dispuesto a ayudar en tiempos de dificultad.

DIOS ES TU REFUGIO

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DIOS ES TU REFUGIO

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sábado, 10 de junio de 2017

El Beneficio del Silencio

El Beneficio del Silencio


Cuando la Western Union le pidió a Thomas Edison que "mencionara un precio" por el teletipo que había inventado, él le pidió varios días para pensarlo. Su esposa le sugirió $20 000, pero él pensó que esa cantidad era exorbitante.

A la hora acordada fue a la reunión todavía no muy seguro de la cantidad que iba a pedir cuando el oficial le preguntó: "¿Cuánto?" Él trató de decir $20 000, pero las palabras no le salían de la boca. Finalmente el oficial rompió el silencio y le preguntó: "Bien, ¿qué le parece $100 000?"

¡A menudo el silencio le permite a otros decir algo mejor de lo que hubiéramos dicho nosotros mismos! Al quedarnos callados otros se interesan más por nuestros pensamientos; entonces cuando tenemos una audiencia interesada, nuestras palabras tienen mejor impacto.


La Biblia nos dice que aun el necio, cuando calla, es contado por sabio (Proverbios 17:28). En ese sentido, el silencio puede evitar que nos veamos en una situación embarazosa. ¡La gente puede pensar que somos más inteligentes de lo que realmente somos!

Cuando se sienta movido a expresar una opinión, mida el impacto de sus palabras y mantenga esto presente: "Entre menos diga, mejor". ¡No podemos buscarnos problemas por lo que no hemos dicho! Como Edison, nosotros podemos beneficiarnos de nuestro silencio.

A menudo me arrepiento de lo que dije; nunca de haberme callado.


Proverbios 10:19
En las muchas palabras no falta pecado; mas el que refrena sus labios es prudente.

Frases célebres para tener en cuenta.

- Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras.

- Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio

- La palabra es plata y el silencio es oro.

- El silencio es el ruido más fuerte, quizás el más fuerte de los ruidos.



Los Dos Amigos

Los Dos Amigos


Cuenta una antigua historia que dos amigos iban caminando juntos por el desierto. En determinado punto del viaje comenzaron a discutir, y uno de ellos le dio una bofetada al otro. Lastimado, pero sin decir nada, éste escribió en la arena: “Mi mejor amigo me dio hoy una bofetada”. 


Y siguieron caminando hasta que encontraron un oasis, donde decidieron bañarse. El amigo que había sido abofeteado comenzó a ahogarse, pero su amigo lo salvó. Después de recuperarse escribió en una piedra: “Mi mejor amigo hoy salvó mi vida”. 

El amigo que había abofeteado y salvado a su mejor amigo preguntó: Cuando te lastimé escribiste en la arena y ahora lo haces en una piedra ¿Por qué? 


El otro amigo le respondió: Cuando algo nos lastima debemos escribirlo en la arena donde los vientos del perdón y el olvido puedan borrarlo. Pero cuando alguien hace algo bueno por nosotros debemos grabarlo en una piedra donde ningún viento pueda borrarlo. 

Aprende a escribir tus heridas sobre la arena y a grabar en piedra tus aventuras. Dicen que toma un minuto encontrar a una persona especial, una hora para apreciarla, un día para amarla, pero una vida entera para olvidarla.
Tómate un tiempo para ser feliz.


Cicatrices del Alma, Cicatrices del Corazón

Cicatrices del Alma, Cicatrices del Corazón



Las contusiones y heridas recibidas sobre nuestro cuerpo, cuando son severas; nos dejan una marca (cicatriz) permanente, de por vida.

Personas que han sufrido accidentes, han estado en una guerra, o han sido víctimas de violencia física y maltrato, conservan en sus cuerpos, una marca que les recuerda un trágico momento de sus vidas.

Pero hay heridas que son invisibles a nuestros ojos físicos pues no se trata de heridas del cuerpo, sino del alma. De alguna forma u otra, la mayoría de nosotros cuenta con estas cicatrices del corazón.

Estas cicatrices pasan la mayoría de las veces en forma inadvertida a los demás. Sonreímos, saludamos, conversamos con los demás… en forma normal. Somos a veces a los ojos de los demás, personas, a las cuales la vida le sonríe.

Pero bien sabemos que al reflejarnos en el espejo de nuestros recuerdos, vemos allí, las heridas que nadie puede ver, sino solamente nosotros. No podemos borrarlas, ni ignorarlas, ni olvidarlas, solo están allí.


Surge entonces en nosotros un sentimiento de impotencia, que exclama en un suspiro silencioso: “Ah si alguien supiera… de mis heridas y tristezas …”

Quizá ninguna persona las sepa… pero Dios sí las sabe. Quizás me dirás que esto no es ninguna noticia nueva… pero déjame mostrarte este versículo de la Biblia, donde declara qué actitud toma Dios, hacia las heridos del alma. “Él sana a los quebrantados de corazón y liga sus heridas”

Muchas personas por impotencia frente a las heridas sufridas en el pasado, se rebelan contra Dios, cerrándole la puerta de su corazón.
Es como quien se enoja con su médico, porque padece una dolencia.

Uno puede estar toda la vida preguntándose ¿Por qué me afectó esto a mí? A veces puede encontrar la respuesta y otras veces no. Pero lo cierto es que continuar en este estado, de autocompasión, sin entregar nuestra vida “al médico divino”, antes que mejorar, nuestro estado empeorará.



Estimado amigo/a:

Cristo entiende de heridas. El fue herido en la cruz del calvario por todos nosotros. Su cuerpo fue maltratado, por los clavos, latigazos, azotes y la corona de espinas.

Aún más, fue despreciado, recibió burlas e insultos. Pero sobre toda las cosas, el mayor dolor infringido fue que todos nuestros horrendos pecados… fueron cargados sobre Él.
Nosotros fuimos los que le provocamos las heridas a Cristo!

No sé si algún día vendrán a pedirte perdón aquellas personas que un día te hirieron.
Pero sí sé, que puedes ir hoy a Dios, y pedirle perdón por tus pecados, perdón por haberle rechazado, aceptar la salvación que ÉL te da… y la sanidad que quiere provocar en tí!

¿Aquel que sufrió heridas… acaso no comprenderá las tuyas? ¿Aquel Dios de amor que vino a buscarte… no querrá salvarte… ? ¿No estará dispuesto acaso… a sanar a los “quebrantados de corazón.” como dice su Palabra?

EL Señor Jesús describe en la Biblia, a qué ha venido a este mundo, presta atención a lo que ÉL dice: El Espíritu del Señor es sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres: Me ha enviado para sanar á los quebrantados de corazón; Para pregonar á los cautivos libertad, Y á los ciegos vista; Para poner en libertad á los quebrantados. Lucas 4:18

El médico divino quiere tratar tu alma. Su amor es la medicina, eficaz, que nos cura. Sus manos amorosas, quieren limpiar tus pecados y vendar tus heridas. No más cicatrices del alma… sino sanidad de Dios.!

¡Déjate curar…!
Mas yo haré venir sanidad para ti, y te sanaré de tus heridas, dice Jehová; Jeremias 30:17

La Rosa y El Sapo

La Rosa y El Sapo


Había una vez una rosa roja muy bella, se sentía orgullosa al saber que era la rosa más hermosa de todo el jardín. Sin embargo se había dado cuenta de que la gente la observaba de lejos, a su lado siempre había un sapo grande y oscuro por eso nadie se acercaba a verla. Indignada ante su descubrimiento le ordenó al sapo que se fuera de inmediato. - ¡Está bien! Si eso es lo que quieres me iré dijo el sapo.
Poco tiempo después el sapo pasó por donde estaba la rosa y se sorprendió al verla totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos. Se acercó y le dijo: ¿Qué te pasa? Realmente te veo mal. Y la rosa le explicó lo que ocurría: Sinceramente no entiendo lo que ocurre pero desde que te fuiste las hormigas me han comido día a día y nunca pude volver a ser igual de hermosa. - ¡Claro! Le contestó el sapo, cuando yo estaba aquí me comía a todas esas hormigas y por eso es que siempre eras la rosa más bella del jardín.


Muchas veces despreciamos a los demás por creer que somos más valiosos, mejores que ellos o simplemente porque pensamos que no nos sirven para nada; pero Dios no hace a nadie para que esté de sobras en este mundo, todos tenemos algo nuevo qué aprender de los demás y algo qué enseñar. Posiblemente aquellos a quienes ignoramos o menos preciamos sean a los que sin darnos cuenta más necesitamos.
Todos somos necesarios y esenciales en este mundo, no hay que creernos más que los demás porque Dios tiene un propósito para cada uno.



jueves, 8 de junio de 2017

La Belleza de un Saludo

La Belleza de un Saludo



Juan trabajaba en una planta distribuidora de carne. Un día terminando su horario de trabajo fue a uno de los refrigeradores para inspeccionar algo. En ese momento se cerró la puerta, se bajó el seguro y quedó atrapado dentro. Aunque golpeó la puerta fuertemente y comenzó a gritar nadie pudo escucharlo, la mayoría de los trabajadores habían partido ya a sus casas  y fuera del refrigerador era imposible escuchar lo que ocurría adentro. 

Cinco horas después y ya al borde de la muerte alguien abrió la puerta, era el guardia de seguridad que entró y lo rescató. Juan preguntó a su salvador ¿Cómo se le ocurrió abrir esa puerta? Si no era parte de su rutina de trabajo y el anciano vigilante le explicó: Sabe joven llevo trabajando en esta empresa 35 años, cientos de trabajadores entran en la planta cada día pero tú eres el único que me saluda en la mañana y el único que se despide de mí en las tardes. El resto de los trabajadores me tratan como si fuera invisible.


Hoy como todos los días, me dijiste tu simple ¡Hola Buenos Días! A la entrada, pero nunca escuché el ¡Hasta mañana! Sabes yo ya estoy anciano y espero por ese ¡Hola! Y ese ¡Hasta mañana! Todos los días. Para ti yo soy alguien y eso me levanta cada día; cuando no oí tú despedida supe que algo te había pasado, te busqué y te encontré.

Se humilde y ama a tu prójimo, todos somos importantes, ¡Todos! desde tu jefe hasta el que te vende el café por las mañanas. Valora y aprecia “la belleza de un saludo”.



¡Ese Es Dios!

¡Ese Es Dios!


¿Alguna vez has sentido el deseo de hacer algo especial por alguien que quieres? ¡ESE ES DIOS! Quien te está hablando…
¿Alguna vez has sentido la tristeza y la soledad de alguien que se te acerca y se detiene a tu lado? ¡ESE ES DIOS! Quien te ha elegido a ti…
¿Alguna vez has pensado en alguien muy querido y a quien no has visto en largo tiempo, y de repente esa persona llega donde ti? ¡ESE ES DIOS! ¡Porque nada sucede por casualidad!
¿Alguna vez has recibido algo maravilloso que no pediste? ¡ESE ES DIOS! Quien sabe todos los secretos que guardas escondidos en tu corazón…
¿Te has encontrado alguna vez en una situación difícil que aparenta no tener solución y “en un abrir y cerrar de ojos” la respuesta está tan clara como el agua? ¡ESE ES DIOS! Quien constantemente toma nuestros problemas en sus manos y nos ayuda a resolverlos…
¿Has sentido alguna vez en una inmensa tristeza en el alma y de pronto, como si tu ser interno fuera imbuido con amor, una inexplicable sensación de paz envuelve todo tu ser? ¡ESE ES DIOS! Quien te consuela en sus brazos y te da paz.
¿Alguna vez te has sentido cansado de la vida, al punto de querer morir, y de repente has podido encontrar el coraje y la resolución para continuar tu viaje lleno de vigor y esperanza? ¡ESE ES DIOS! Él está siempre a tu lado, cariñosamente acompañándote a cada paso del camino de tu vida.
¡Todo va mejor cuando Dios toma la delantera!
¿Crees que esta reflexión es pura casualidad? ¡ESE ES DIOS! Quien tocó mi corazón.
Él me inspiró a pensar en ti, por el hecho de que tú eres de infinito valor en sus ojos. Deja que Dios toque tu corazón para que puedas sentir su presencia, porque todos necesitamos saber que Dios está siempre con nosotros brindándonos su gran amor.
¡¡DIOS TE BENDIGA!!


El Poder de la Oración

El Poder de la Oración



Una mujer pobremente vestida con un rostro que reflejaba tristeza, entró a una tienda, se acercó al dueño y de manera humilde preguntó si podía llevarse algunas cosas a crédito. Con voz suave le explicó que su esposo estaba muy enfermo y que no podía trabajar, tenían siete niños y necesitaban comida. El dueño no aceptó y le suscitó que abandonara la tienda, sabiendo la necesidad que estaba pasando su familia, la mujer rogó ¡Por favor señor! Se lo pagaré tan pronto como pueda. 

El dueño le dijo que no podía darle crédito ya que no tenía una cuenta de crédito en su tienda. De pie cerca del mostrador se encontraba un cliente que escuchaba la conversación entre el dueño de la tienda y la mujer. El cliente se acercó y le dijo al dueño que él se haría cargo de lo que la mujer necesitara para su familia. Entonces el dueño enojado, amoscado, preguntó a la mujer ¿Tiene usted una lista de compras? La mujer dijo ¡sí señor! - ¡Está bien! Dijo el dueño; ponga su lista en la balanza de platos y lo que pese su lista le daré en comestibles.

La mujer titubeó por un momento y cabizbaja buscó en su cartera un pedazo de papel, escribió algo en él y lo puso triste aún en uno de los platos de la balanza. Los ojos del dueño y del cliente se llenaron de asombro cuando el plato de la balanza donde estaba el papel se hundió hasta el fondo y se quedó así. El dueño sin dejar de mirar la balanza dijo: ¡No lo puedo creer! El cliente sonrió y el dueño comenzó a poner comestibles en el otro plato de la balanza, la balanza no se movía por lo que continuó poniendo más y más comestibles hasta que se llenó. El dueño se quedó pasmado de asombro.


Finalmente tomó el pedazo de papel y lo miró todavía más asombrado. No era una lista de compras, era una oración que decía: Querido Señor tú conoces mis necesidades y yo voy a dejar esto en tus manos. El dueño de la tienda le entregó los comestibles que había pesado y quedó allí en silencio. La mujer agradeció y abandonó la tienda. El cliente le entregó un billete de 50 dólares al dueño y le dijo: Valió cada centavo de este billete, ahora sabemos ¡cuánto pesa una oración!
¡El poder de la Oración!